
Me desperté de un sueño con mis manos temblando. Decidí recordarlo, pues aunque el dolor me sobrevino, es parte de mi pasado. Y qué ridículo es hablar en sueños cuando no hay nadie que te escuche, pero me desperté medio hablando. Te daba las gracias, te veía con tu rostro de otras épocas, resuelto y firme, pero lleno de deseo. Gracias. Maldita palabra, que no me permitía expresarte aquello que mi alma anhelaba por gritar. Gracias, me decías. Gracias por venir. Casi como ahora, con ganas de gritar al mundo entero lo mucho que te amo. Por eso ayer me descubrí a mi misma hablando contigo al teléfono libremente, con una amiga al lado que ni sabía nada de lo nuestro. ¿Te llamé preciosa? ¿Te dije guapa? creo que hasta mencioné fugarnos a Lesbos medio en broma, ya sabes, me hizo gracia esa historia que me contaste. Siempre loca, pero loca por ti. Ya conoces mis risas, mis bromas, estas locuras que he hecho con mi cuerpo hasta destrozar partes de mí que tardarán en sanar. Pero ¿sabes, preciosa? creo que esta vez me han otorgado el don de la serenidad, un poco de paz interior, para variar.
Nada de esto importa, no hay dudas. "Es tu alma gemela" me dijo mi amiga mientras le hablaba de ti. Sin más. No necesitamos un aquelarre entero de psíquicos para que nos dijeran algo así, pero bueno, siempre viene bien. Y me da igual como me haya llamado hasta ahora o que nos hayamos peleado mil veces sin siquiera recordarlo: lo que hay entre tus ojos y los míos no lo escriben ni los poetas, no lo cantan las canciones, no tiene nombre. Es eterno e inmutable, es la magia más sagrada que conozco. Es absurdo y sinsentido, porque estando contigo me encuentro haciendo esas grandes locuras que la cordura me pidió que no hiciera. Me siento libre y deseada, porque eres grande y me amas. Me encuentro con escritos que nadie me había dedicado, me siento frente al papel con la mano temblando, siendo tan humana como ya sabes, rendida, buscando las palabras que me hagan volar hasta tu alma. Y todavía me preguntas quién soy. Todavía me cuestiono si fui tan noble como para merecer algo así.
En las cosas más pequeñas, cuando miras por la ventana, estando lejos, sé lo que estás haciendo. Y sin darme cuenta me cuelo por un rincón más allá del tiempo y el espacio y me pongo a tu lado, nunca delante ni detrás, siempre a tu vera, compañera. Te imagino dormida en el sofá y me pregunto si sentirás mis abrazos en la distancia, esos que se me escapan a cada respiración que paso lejos de estar contigo. Y sí, es un maldito milagro, pues creo que los sientes. O eso parece, y si no los sientes creo que nos estamos volviendo locas de dos en dos, como las dos serpientes. Una hermosa locura compartida con la compañera de mi viaje, de mi vida y de todas las que llevo en la espalda. Por eso hoy, cuando despiertes, tendrás mis palabras, que es lo más elevado que te puedo dar. No son las mejores, ni son de alguien con premios ni publicaciones. Pero sabes lo que significan para ambas, y eso va más allá de las formas de vocales y consonantes. Así que ya lo sabes, tuyas son, por todo lo que fuimos y lo que somos ahora, así te amo. Con todo lo que soy. S'agapo poly.
Y por todo lo que soy, esto también se lo tengo que agradecer a Apolo.
Ayer el blogger tonto este no me dejó comentar. Despertar a tu lado es algo sobre lo que jamás me atrevería a escribir... no hay palabras que enseñen lo que es :)
ResponderEliminar