Por abrazarme y hacerme sentir segura en medio de la oscuridad.
Por protegerme ahora y siempre.
Por volverme loca por tu piel y tus besos.
Por hacerme sentir la mujer más hermosa del mundo.
Por hacerme sentir mujer, sin más, y no una niña.
Por ayudarme a dormir y descansar, como no he descansado sobre los brazos de nadie.
Por traerme a casa, y no dejarme marchar.
Por recibirme en la puerta de ésta que es ahora mi casa y decir "esta es mía".
Por besarme cuando se supone que no deberías hacerlo, porque no puedes esperar a llegar a casa.
Por buscar mi sonrisa y dedicarme mil y una canciones.
Por ponerme en el lugar que me corresponde.
Por escribirme cartas que nunca acabas, más que nada porque decides acabarlas en mi piel.
Por luchar por mí, aún sin pedírtelo, aún ya teniéndome ganada.
Por AMARME como nadie lo ha hecho nunca.
Porque las palabras se nos quedan cortas, y no tenemos forma de expresar este amor,
Por existir, por ser y estar.
lunes, 16 de agosto de 2010
miércoles, 11 de agosto de 2010
Entre tartas y besos
Buenos días preciosa. Hoy es el día en que cumplo 24 años, ¿quién me iba a decir el año pasado que iba estar con mi mitad? El año pasado, por estas fechas, me encontraba sola, preparándome para salir al trabajo, areglándome y maquillándome para mí misma, pues no iba a venir nadie a verme y esperando a la tarde para comer tarta. Ese día, tan absurdamente sola, me obligué a mí misma a mirar atrás y recordarme la forma en que nací. Era un bebé, claro, nadie recuerda su nacimiento de forma consciente. Pero como tenía testigos (más de los que creía), me puse a recordar las cosas por las que me cuentan siempre que he luchado, que desde recién nacida, con todas papeletas de acabar mis días en el mism o hospital en que nací, levantaba la cabecita y miraba al mundo y parecía que decía: "aquí estoy, ya he llegado". Luego me echaba a dormir, creo que eso no ha cambiado mucho. Y sí, a veces luchadora y valiente, otras pequeña y llena de dudas y miedos, pero te prometo que el año pasado me llené de esperanza para seguir, aunque no supiera muy bien adónde.
Hoy me levanto cada mañana con la mujer de mi vida, tengo un hijo precioso, un novio estupendo (que aunque él piense que solo es novio para lo que queremos, me cuesta coger confianzas con la gente, menos contigo, preciosa). Unos amigos que me adoran, una siamesa, un perro, que si bien es un poco borde, pero que me recibe cuando lentro por la perta y una casa siempre llena de gente, que si bien a veces me quejo, es una gran bendición. Y si me pongo a hacer balance, del año pasado a este, creo que ahora salgo ganando. No por ganar ni competir,sino por ganarme a mí misma, por construirme cada día y poder compartirlo, por seguir caminando por el sendero que me llevó hasta la puerta de tu casa. Y hablando de caminos, ahora comprendo por qué el año pasado me animaba a seguir con las cosas buscando más allá. Y sé que Ella ha custodiado tus pasos y los míos y me ha entregado la bendición más grande que un mortal puede desear. En mi casa, llevarme a la ouerta e tu casa.
Me acuerdo también, mirando un poco para atrás, de la famosa foto del ojo. Si te cuento la verdad, ahora mismo haría un año de esa foto, que me hice solo por el hecho de sonreír ante una cámara al menos, mi ojo y yo. Bien, éste año habrán fotos contigo y fotos con lo que ahora es mi família. Con mi cara de felicidad y de haber alcanzado unos sueños que a veces no soy capaz de valorar. Llego en el momento justo, un poco hecha pedazos por cosas que no vienen a cuento, pero comprendiendo el motivo por el que he seguido caminando hasta ahora. Y duermes, estás preciosa, dices cosas en voz bajita y abres los ojos y yo estoy ahí, adorándote. Así que, un año más, te escrino y te pongo nombre y forma. Ésta vez sé que existes, y compartes conmigo el día de mi cumpleaños. Gracias mi amor.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)