miércoles, 8 de septiembre de 2010

Perderte

Ésta iba a ser otra entrada azucarada, llena de glucosa y no apta para diabéticos. Pero bueno, los acontecimientos de las últimas 24 horas hacen que me replantee hasta mis letras. Hacen que me ponga en lo peor. Perderte, en el peor de los casos, no sería lo más catastrófico. No por el dolor, la pena y demás, de lo que ahora mismo no quiero ni hablar. Y perderte duele, mi vida, ya sé qué se siente, no necesito vivir mil vidas más para experimentarlo. Solo necesito saber que renaceré de nuevo para encontrarte, y el dolor de perderte valdría la pena. La agonía de mil guerras no es nada si pienso que de alguna forma podré estar a tu lado, de volver a sentirte cerca de tu piel. 

Que no necesito tenerte, solo saberte. Hoy, a estas horas de la tarde, sé con certeza, que pase lo que pase, estaré a tu lado. Que te lo diré una y mil veces, no pienso, ni quiero, ni voy a salir de tu vida. De la forma en que tú quieras. No importan las pruebas de los Dioses, ni el destino, ni los caprichos de la vida. Sé que lo que siento por ti es tan fuerte como una piedra, y ya no dudo. Qué me eleva y me hace volar, por encima del enamoramiento. Me quedo sin palabras que lo puedan definir y aún así,vuelo por encima de eso cuando me miras. La vida puede dar mil vueltas y pueden haber mil fallos.

Por eso, hoy y siempre, te llamaré compañera, porque caminas a mi lado y no me abandonas. Porque esperas paciente y me abrazas cuando mis ojos se ahogan en lágrimas, porque besas mi pena y mi alegría. Porque mi casa está entre tus brazos. Y porque cogería ese avión, ese tren y esos buses de vuelta a ti. Dejaría todo para solo vivir el tiempo que fuera amándote, aunque fueran minutos o segundos, lo dejaría todo, una y mil veces. Te amo, ahora y siempre. Y me da igual lo que venga. Yo te espero y no me voy de tu lado, compañera.