viernes, 4 de marzo de 2011

Magia

Un día me levanto contigo preguntándome qué es Magia. Me pregunto mientras clavas tus pupilas en las mías. Y yo me lo pregunto, dijo algún poeta, mientras tus manos se entrelazan en las mías. Dejo entrar un rayo de Sol a la habitación, aunque hoy hay un manto de papel en blanco, como tú dices, cubriendo cada uno de los rincones que se asoman a casa desde la fría calle. Me encuentro conmigo misma frente al espejo, frunciendo el ceño, buscando copas, y me pregunto, qué hiciste para girar mi vida en 180 grados sin proponértelo, apenas con una sola mirada. 

Y si no están llenas, yo llenaré las copas, las dos, la tuya y la mía. Siempre con besos y caricias, con el agua que se descontrola como un caballo desbocado cada vez que pienso en tenerte lejos. Cuando estés cansada, cuando a mi también me fallen las fuerzas, te daré un bastón en el que sostenerte, encenderemos las antorchas necesarias para ver en la oscuridad más absoluta. Y si necesitamos fuego, con cada abrazo espantaremos el frío invierno, entre las manos de la compañera de al lado. Si amenazan espadas, las agarraré para luchar contra los prejuicios que se nos presenten, echaré a bajo los ideales que quieran separarme de ti. Con los discos haré escudos, para defendernos de tormentas, lanzas y gritos, sobre nuestro escudo, la tierra sobre la que camines.

Y te busco de nuevo con la mirada, mientras tecleas y vuelvo a preguntarme qué es Magia. Mientras tus dedos acarician las palabras que tanto amo, como si los hilos de la vida se moviesen para que la perfección reposara sobre la mesa. Y me pregunto, qué hice yo para ver el brillo de tus ojos cada día al mirar en los míos. Y así es como respondo a la sed incasable de respuestas, pues hace tiempo que dejé, sabiendo, que entre tus manos, de tu pelo, acariciada por tus manos, que buscan las mías, se encuentra aquello que llaman Magia. Otras nos dedicamos más a la brujería. Te amo.